
lunes, 31 de mayo de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010

La relación destructiva se caracteriza por la presencia constante de agresión emocional, psicológica y física que conlleva el menosprecio de la persona afectada.El componente principal en la relación destructiva es la agresividad y esta queda evidente a través de:
Agresión Física:
· Empujones
· Forcejeos
· Apretones
· Golpizas brutales
· Supuestas caricias fuertes con mala intención
Agresión Emocional:
· Insultos
· Infidelidad
· Burla
· Control físico
· Control económico
Agresión Psicológica:
· Descalificación de lo que hace la persona
· Crítica sobre su aspecto
· Critica sobre su familia
· Desprecio de sus actividades
· Malos comentarios ante otras personas
· Gestos y actitudes de descalificación.
El noviazgo destructivo
Si bien es cierto que el noviazgo, durante la adolescencia, es un proceso muy necesario para crecer, conocerse a uno mismo y al otro. Estas relaciones no siempre son de lo mejor, no siempre son románticas y llenas de amor e ilusión.
Si bien es cierto que el noviazgo, durante la adolescencia, es un proceso muy necesario para crecer, conocerse a uno mismo y al otro. Estas relaciones no siempre son de lo mejor, no siempre son románticas y llenas de amor e ilusión.
En muchos casos, el vínculo que existe en una pareja se vuelve enfermizo y las personas comienzan a destruirse entre sí. La falta de seguridad en uno mismo, el miedo, la falsa creencia de que el otro es propiedad privada, y que si ama a alguien el mundo que lo rodea debe desaparecer, y otros factores, de origen más profundo, son causas de este inconveniente.Uno de los ejemplos más frecuentes es el del hombre (o la mujer) que somete, humilla, rebaja a su pareja para sentirse seguro. Este sometimiento es, lógicamente, lento pero progresivo; puede comenzar con pequeñas manifestaciones de celos (que son normales), pero con el tiempo se hacen cada vez más exigentes, y ya nada le resulta suficiente. “Si me querés no te vas a ir”; o “no tengo problema en que vayas, pero eso quiere decir que preferís a tus amigas y no a mí”; “yo vivo pendiente de vos y sólo espero que vos también lo hagas”; “si verdaderamente me querés no tenés por qué necesitar de los demás”, estas y muchas otras expresiones son frecuentes en relaciones que comienzan a destruirse, ya que después (estas excusas o manipulaciones) se vuelven exigencias o prohibiciones, y de a poco uno de los miembros de la pareja se encuentra atrapada.
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